ARBITRARIEDADES: TODOS SOMOS DE ALIANZA

Publicado: 27 marzo, 2008 en Delirios

Hace algunos meses, una diario deportivo organizó una encuesta entre sus lectores para averiguar cual de los dos grandes de nuestro fútbol contaba con el mayor número de hinchas. Contrariamente a lo que se suponía, los resultados favorecieron a Universitario de Deportes. Desde luego, todos sabemos que no conviene suicidarse por los datos surgidos de las encuestas periodísticas. Pero el episodio me llenó de inquietud. Porque –para decirlo de una vez– sospecho que esto es cierto. Creo que Universitario tiene más hinchas que Alianza Lima. No piensen ustedes que este obtuso escritor se ha dejado tentar por ciertas evidencias que parecen caerse de maduras. No ha pensado ni por un momento en los triunfos deportivos de Universitario, ni en la presencia en ese plantel de figuras notables del quehacer futbolístico, ni en las recaudaciones, ni en la melancólica campaña blanquiazul. Antes de aceptar este amargo convencimiento he recorrido un oscuro camino, sembrado de presagios, revelaciones súbitas y misteriosas intuiciones. Ahora van a ver.

¿QUE ES ALIANZA?

Alianza Lima queridos señores, simboliza lo nacional, lo popular. Es el cuadro preferido por las gentes sencillas y temerosas de Dios. Alianza es emoción y pasión. La adhesión de sus seguidores no se sostiene con razonamientos. Alianza no se discute. La línea tradicional del juego grone es coherente con su esencia. Corazón antes que garra. Sutileza y exquisitez antes que temperamento. Alianza es también tradición y espíritu conservador. Es salsa y valsecito criollo. Es la admiración por el coraje y el desdén por el cálculo. Ser de Alianza requiere temple, los hinchas de los otros cuadros odian a los íntimos y los desprecian. Cada derrota es festejada por el resto de la afición deportiva. Pero en el triunfo, no hay festejo más alegre y sincero. Ni más eufórico e irracional. Así es Alianza, para bien y para mal.

UNIVERSITARIO DE DEPORTES, TU GRATO NOMBRE

Es el que tiene el mejor estadio. Es el millonario. Los sectores de la clase emergente con ansias de crecimiento son –sin duda– cremas. Es que Universitario simboliza todo lo que el mundo actual propone a nuestra admiración. Universitario es progreso, poder, riqueza y rudeza. Su juego –siempre opuesto al de Alianza– se ha hecho célebre por su pulcritud y garra. Lolo antes que Villanueva. Carranza antes que Cubillas.

EL DÍA Y LA NOCHE

Estos menesterosos retratos de las dos divisas, nos permiten vislumbrar que el mutuo resentimiento no es un hecho casual. Existe un espíritu blanquiazul y uno crema. Ambos son, inclusive, anteriores a la existencia de Alianza y Universitario.

Alianza es el alma romántica. Universitario el clasicismo. Alianza es fe y corazón. Universitario es ciencia y cerebro.

Cualquier historiador sensible podría reconocer, sin consultar documento alguno, las preferencias deportivas de los personajes de cualquier siglo. Alejandro de Macedonia fue –sin duda– aliancista perdido. Aristóteles, su mentor, era de la “U”. Ricardo Corazón de León llevaba la blanquiazul debajo de la coraza. Felipe II, como todos los Austrias, era de Alianza. Los Borbones, en cambio, eran fervientes seguidores de la crema. Los Reyes Católicos eran fanáticos de Alianza, mientras que Colón –paradoja viviente– era un cagón gallina. En términos generales puede asegurarse que toda la Edad Media fue de Alianza y el Renacimiento, de Universitario. En nuestro país, bien puede decirse que los próceres fueron de Alianza y los precursores de Universitario.

Hay una objeción interesante. ¿Que papel han jugado en la historia los hinchas de Sport Boys o Municipal? Es difícil saberlo. En primer lugar muchos pensadores niegan la existencia cierta de hinchas del Melgar o Cienciano. Se trataría de hinchadas ideales, meras abstracciones de los relatores deportivos que suelen suponer que la hinchada es una consecuencia necesaria de la existencia de un equipo. Pero, no cabe negar a los hinchas de Sporting Cristal o de los ya mentados Sport Boys y Municipal. ¿Que hacer con ellos en esta construcción que trabajosamente estamos levantando? Probablemente los moderados, tibios y conciliadores hayan pertenecido a esas legiones. Pero volvamos al punto central de nuestra monografía.

UNIVERSITARIO: LA MITAD MÁS UNO

Ya han quedado sugeridas las características principales de dos cosmológicas diferentes. La blanquiazul y la crema. Se trata de visiones de la vida diametralmente opuestas. Ahora bien, ¿cuales son en este punto de nuestra civilización los criterios que prevalecen? Sin ninguna duda, la admiración por la ciencia, la fe en el progreso, el respeto por el poder y el dinero. Y por otro lado el desprecio por la pasión, la decadencia de la fe y la represión de los sentimientos. Es decir que nuestro siglo es de Universitario. Pero, localicemos aun más la cuestión. ¿Que ocurre en nuestro país y en nuestros días?

Los criollos se están volviendo cada vez más gallinas. Y si alguien sostiene que el sentimiento grone es mayoritario, déjeme que le diga que entre nosotros, los mayoritarios somos minoría. Los peruanos huyen de la mayoría como de la peste. Si alguien quiere ponderar las ventajas de un producto, jamás dirá que lo usa todo el mundo. Más bien afirmara que solamente para unos pocos. Si hablamos con algún amigo acerca de los lugares ideales para vivir o ir de vacaciones, enseguida oiremos que este señor prefiere los lugares donde no hay nadie. Ante esta constante preferencia, resulta totalmente inexplicable el hecho de que los lugares donde no hay nadie aparezcan generalmente desiertos. Bien, para finalizar este razonamiento –o lo que fuere– digamos que casi todo el mundo quiere pertenecer a un grupo reducido. Lo cual provoca el continuo crecimiento de tales grupos reducidos y la mengua de los grupos numerosos. Así llegamos a que las grandes masas (hinchas de Alianza, criollazos, reos y muchachos de barrio) van reduciéndose hasta convertirse en élites. Y las élites (hinchas de Universitario, intelectuales, nobles y pudientes) se convierten en muchedumbres. Por eso creo que Universitario tiene más hinchas que Alianza. Y eso se irá acentuando cada vez más. Las nuevas generaciones van incorporándose al pensamiento preponderante. Tal vez llegue el día en que en algún reducido cenáculo se reúnan los últimos hinchas de Alianza para hablar de asuntos tan herméticos como las carreras de caballos, Chabuca Granda o la televisión. Afuera en las calles, en las pollerías y en las canchas, las multitudes cremas discutirán a Chomsky y refutarán a Kierkegaard.

Ustedes ya saben donde me podrán encontrar.

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comentarios
  1. jimmy dice:

    De hecho, por como redactas tu prosa, te encontraremos en la Trinchera. Dale U t.l.v h.l.m.

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  2. José Luis dice:

    Felizmente entendiste la paradoja mi estimado Sodomita (o al menos eso parece).

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