MANUAL (MALÍSIMO) DE MALDAD

Publicado: 9 junio, 2008 en Infinita tristeza
 
Para Zazu,
¿te acuerdas cuando quisimos ser malos
y no pudimos?
 
Los buenos, unidos en frente antipendejadas, han elaborado el siguiente manual, apto para aquellos miembros del club que quieran pasarse al bando de los malvados.
 
Aclaratoria: Hecho por buenos, este documento puede pasar por cierto para aquellos auténticos practicantes de la maldad.
 
1. Písele la cola al gato. Preferiblemente a uno que esté dormido. Que no sea negro, da mala suerte. Y en el parque de las leyendas, por favor, tírele vasos a las nutrias para que se atraganten, lánceles piedras a los monos para jugar con ellos al tiro al blanco.
 
2. Móntese en el ascensor haciendo sobrepeso. Échelo a perder. Preferiblemente si en el edificio hay viejitas en sillas de ruedas y mamás embarazadas. Que se jodan. Es más, lance cáscaras de plátanos en los pasillos. Nada causa mayor placer que ver a un mocoso cayéndose por las escaleras.
 
3. Haga un tonazo a las tres de la mañana. La música a todo volumen. Escoja un domingo, que el lunes hay trabajo para los demás o elija el momento en que alguno de sus vecinos esté bien enfermo. Recuerde: Reaggeton. Dame más gasolina. Y repetido.
 
4. Suéltele los perros a la mejor amiga o amigo de su pareja. Aunque no le guste, aunque sea más feo (a) que el carajo. Sólo pruébelo. Resultados de maldad extrema garantizados. Ya sabe, rosas, llamadas indiscretas, manos bajo la mesa.
 
5. No le dé de ninguna forma plata a ese limosnero. Quítele más bien ese billetito de 10 mangos. Preferiblemente que le falte una pierna. Ojo con los ciegos, que corren más que atleta y tienen bastón para meter golpes.
 
6. Láncese en el carro sin frenos a 300 kilómetros por hora a eso de las 5 de la mañana. En pique. Esperemos, sí, que se atraviese algún recién levantado que aspiraba llegar temprano al trabajo. La maldad quedará redondita –y sin cárcel– si tiene mil soles a la mano para darle al policía.
 
7. Hable en el cine. Mucho, plis. Cuéntele su vida a su compañero de asiento o si no llame a su novia –o a la amiga de su novia, que es lo mismo– por el celular. Funciona más si lo hace en un centro cultural y la película es francesa. Goce el shhhhhhhhhhhhhhh. Pero no se detenga.
 
8. Procure estar siempre al mando. Procure tener bajo su disposición secretarias a quienes hacer trabajar sobretiempo y solicitar favores sexuales, obreros a quienes pagarle menos de lo que le alcanza. En fin, subalternos. Y ya sabe, que le limpie los zapatos ese abogado suma cum laude; que piense por usted ese flamante graduado en la Católica. Encuentre siempre cualquier excusa para evitar el ascenso de otro. Atropelle sin miramientos.
 
9. Ud. nunca jamás tiene la culpa. El malo siempre es el otro. No olvide estrategias para culpar al vecino por lo de las cáscaras de plátano en el pasillo o para culpar a la amiga o amigo de su pareja de sus acosos. Y en el trabajo Ud. pone las zancadillas pero no olvide tener a la mano siempre un potencial culpable –preferiblemente el que tenga más cara de pavo.
 
10. Y como para ser malo se empieza desde chiquito, enséñele a sus hijos a burlarse de los dientes volados de esa compañerita, a jalarle las trenzas a aquella otra, a robarle la propina al de más allá y a engañar a la maestra comprándole una manzana (envenenada).
 
(Ahora bien, Zazu, ¿nos convertiremos en unos buenos malvados con este instructivo?)
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