DE OLVIDOS

Publicado: 23 octubre, 2009 en Infinita tristeza
 
Alguna vez, diría mas bien que muchas veces, he podido sentir esa sensación que se denomina el olvido, incluso, para hacerla más rimbombante y poderla expresar intelectualmente en mi “fructífero” paso por San Marcos, inventé un demonio interior que se llamaba “La Pureza del Olvido” que me obligaba a perder la noción (y la razón) de lo que alguna vez me hizo sentir bien o mal, casi siempre lo segundo. Gran falacia. Lo que realmente estaba haciendo, y sin que me diera cuenta, como me lo mostró la formidable E, bellísima mujer de la cual me enamoré perdidamente hace algunos años, ya saben, era una simple y terrible aplicación del desapego, la renuncia a lo material. Esto no significa que renunciara a la intención de cumplir mis deseos. No renunciaba a la intención ni al deseo; renunciaba al interés por el resultado. Me di cuenta cuan grande es el poder que se deriva de esto. Tan pronto como renunciaba al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguí lo que deseaba que, en ese caso, era ella, porque el desapego se basa en la confianza incuestionable en el poder de uno mismo. Sin desapego somos prisioneros del desamparo, la desesperanza, las necesidades mundanas, los intereses triviales, la desesperación silenciosa y la gravedad, lo cual era cierto en mi caso, dado que antepuse mi pena a lo que realmente deseaba.
 
Ahora bien, ¿a que voy con esto? Nada más que a hacernos la pregunta: ¿sabremos en realidad el significado de la palabra olvido? Esta palabra está compuesta por seis letras que son muy fáciles de pronunciar, pero cuando aún seguimos sintiendo las mismas emociones con la misma intensidad, con respecto a personas o lugares, ¿cómo podemos emplear esta corta palabra en nuestra vida? No hay ninguna medicina existente, ni situación catastrófica en mi caso, que me hagan olvidar, a veces nos empeñamos tanto en querer olvidar, que sin darnos cuenta aumentamos más esos sentimientos que hay en nosotros y cuando esa persona amada ya no está junto a nosotros añoramos sus besos, sus caricias, sus palabras las cuales te hacían sentir la persona más feliz del mundo. Es mucho más difícil emplear la palabra olvido, porque nosotros no sabemos olvidar, sino lo que hacemos es conseguir un reemplazo que llene nuestras necesidades y hasta no encontrar a la persona ideal para nuestra vida seguiremos sin tener respuesta alguna para el verdadero significado de la palabra… olvido!!!
 
Me despido con unas de las siempre tan certeras palabras del Benedetti: El Olvido es un simulacro de fantasmas. Nadie puede olvidar; aunque así lo quiera. El Olvido no es un depósito desierto, ni una cosecha de la nada; el amor, el desamparo, las lealtades y las traiciones no se borran. La esperanza es una forma de recuerdo y el olvido está lleno de memoria…
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