FICCIONES

Publicado: 12 enero, 2010 en Infinita tristeza
 
Salían del Juzgado con el papel en la mano. Ese valioso documento avalaba que él y ella estaban disponibles de nuevo. Él ya no era de ella ni ella de él, aquel juez lo había dictaminado. Ella silenciosa. El platicador. Todo es como antes pero no es igual.
 
Sólo es mero trámite, pero que extraña sensación.
 

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