BREVÍSIMO TRATADO ACERCA DE LA DICTADURA DE LA MODA FEMENINA

Publicado: 7 julio, 2010 en Devaneos de cabeza
 
Todo el mundo sabe que la moda se reinventa constantemente (y quien no lo sabe, pues entérese). Lo que usaron tu papi y tu mami ahora lo usas tú. Con su vuelta creativa agregada, es cierto, pero básicamente es lo mismo (acabo de descubrir que la elastimona del ayer fue el body de los 90s, que hoy –2010 nada menos– está volviendo en su versión nuevo milenio y sabe Dios cómo le iremos a llamar). En virtud de esto, hace semanas que ando en cierto plan de observación y análisis del nivel de engaño en el que les gusta vivir sumergidas a las mujeres.
 
A ver, ¿qué onda con el legging? Son como pantimedias gruesas ¿cierto? Es indistinto si su material es algodón, elastina, látex, spandex o whatever; el punto es que los leggings son una versión vintage mejoradita de las medias de nylon.
 
Yo te pregunto, amiga esclava de la moda: ¿tú sales en pantys a la calle? (si la respuesta es sí; deja de leer esto de inmediato y anda conversa con tus padres, te lo pido por favor). Si la respuesta es no y viene provista de sorna, como quién dice "¿quién podría ser tan desquiciada de salir únicamente en pantimedias a la calle?", ¿te puedo preguntar, amorcito, por qué no te causa reparo alguno enfundarte un legging y ponerte apenas un trapito por arriba y listo el pollo, vamos a bailar?
 
Yo no tengo una explicación o sustento para esto, y al mismo tiempo veo nuestra húmeda y gris ciudad llena de leggings de todos los colores. Es una hipocresía absoluta que intente hablar despectivamente del delicioso ejercicio visual que me producen ciertas pantys, tanto así que me revuelco en ella como marrano en el barro (con legging, obvio). En fin, continúo con mi diatriba. Traten de ser dignas, chicas: la verdad de la milanesa es que están en calzón en plena calle y a nadie le importa mucho esa situación. Se acabaron los vestiditos híper-cortos que las hacían sentir un poco putita (Tracy dixit)… ¡Ponte un legging debajo y que tus amigos te llamen Sor María de Todas las Gracias! Realmente, o sea, con legging o sin él, el vestido te sigue quedando a la mitad de las nalgas, querida. No te engañes. Asume no más. La vida es así, lo que no te mata te hace más fuerte y, para efecto de los omnipresentes y omniscientes ojos masculinos, igual estás calata.
 
La de abajo es una foto referencial de los ojitos de aceituna que ponemos los hombres –si, por favor chicas, tengan conmiseración por nosotros– cuando ven un par de patrullas* embutidas en el famoso legging.
 
 
Y así pues, como la única manera de liderar es con el ejemplo, os recomiendo que empiecen: todas ustedes, chicas preciosas y eternas, salgan varias veces a la semana en calzones a la calle. Que sus pompis cacheteen el viento con bastante regularidad y que todo el mundo masculino (o femenino repre) sepa que eso no va a cambiar (a menos que pase de moda ¡obvio!). Así que por favor quiéranse así tal cual son, porque para nosotros, los hombres del mundo uníos, esto que vemos ES LO QUE HAY.
 
* Patrullas: Patas, piernas. Ya pues, no seas lenteja (lento).
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