¿QUE TIENE QUE VER LA ANARQUÍA CON EL FÚTBOL?

Publicado: 18 octubre, 2010 en Anarkías

A primera vista, nada. Pero si nos fijamos con cuidado, sin prejuicios, tiene mucho que ver, claro que sí. Creo firmemente que fueron los anarquistas quienes inventaron el fútbol. Fueron los anarcos primigenios los que crearon el fútbol. En serio, fueron ellos.

Definitivamente, el fútbol es el deporte más anarquista del planeta. Por su alegría, irreverencia, pasión, improvisación, malandrería…

Pero muchos dirán que el fanatismo que genera el fútbol es el opio del pueblo… Y, por supuesto, lo es. Pero el que realmente lo es el fútbol profesional. Da asco saber que un jugador profesional de fútbol recibe un mar de dinero, cuando un trabajador común y corriente trabaja como mínimo ocho horas al día para recibir un salario miserable. Por otra parte, el fútbol de hoy es un gran nido de corrupción, de lavado de dinero sucio, entre otras cosillas más, y eso que no estoy hablando de Manuel Burga…

Sin embargo, el fútbol está más allá de todo eso. Y se los voy a probar. Pero vamos a definir mejor el perfil de fútbol libertario. Esto es:

LA PELOTA: Puede ser cualquier objeto redondo. Podemos usar cualquier cosa que ruede como una piedra, una lata vacía, un coco, una pelota de trapo, de papel…

EL UNIFORME: Puedes jugar de la manera que te guste. Descalzo, con zapatillas… ¡Hasta desnudo!

LOS ARCOS: Pueden ser construidos con cualquier material que esté al alcance de la mano: ladrillos, palos, cañas, piedras, ropa, zapatillas, libros de la escuela…

LA CANCHA: Es nada más que un pedazo de calle, un patio, una plaza, una playa…

EL SUELO: Puede ser de arena, asfalto, hierba, cemento…

TIEMPO: Se juega al aire libre, en cualquier tiempo, bajo la lluvia o el sol…

DURACIÓN DEL JUEGO: Las posibilidades son infinitas, de acuerdo a lo que convengan los contrincantes, incluida esa maravillosa manera de terminar el encuentro con el “mete gol, gana”, burdamente llamada por la FIFA “gol de oro”.

FORMACIÓN DE LOS EQUIPOS: La formación de cada equipo varía de 2 a 15 jugadores. Usted puede mezclar el mismo tiempo hombres y mujeres, edades, clases…

TÁCTICA: No tiene. Todo es espontáneo. ¡Fuera la rigidez del fútbol profesional!

JUEZ: En el fútbol no es necesario. ¡Se arbitra por consenso!

CAMBIOS: Los que quieran. ¡Es gratis!

SANCIONES: Sólo si el jugador rompe alguna pierna.

JUSTICIA DEPORTIVA: Las controversias se resuelven en el momento.

DIRECCIÓN TÉCNICA: Es libre, espontánea. Brota de la creatividad de cada uno.

Entonces, ¿no cree usted que hay un vínculo “primitivo” entre el fútbol y el anarquismo?

ANARQUISTAS Y COMUNISTAS JUEGAN FÚTBOL EN BRASIL

Los anarquistas junto con los comunistas fueron los principales diseminadores del fútbol en Brasil y en otros países. Específicamente en Sao Paulo, el fútbol fue introducido en 1894 por Paulo Charles Miller, que había regresado a Inglaterra ese año, con dos pelotas y uniformes para 22 jugadores.  Un estudio reciente muestra que el deporte ya se practicaba en Brasil unos años antes. Se trataba de un deporte de élite. Sólo los burgueses de las grandes empresas británicas y la crema y nata paulista lo practicaba. Todo el material necesario para su práctica fue importado de las mejores tiendas de Inglaterra. Asistían a los partidos hombres vestidos de traje y corbata, damas elegantes, las niñas y los niños de “buenas familias”, que iban a apoyar a sus hijos, hermanos, primos, amigos…

Pero el fútbol fue poco a poco ganando adeptos no sólo entre la burguesía. También lo hacía entre los estratos pobres de la población, especialmente los trabajadores. Como era de fácil asimilación y pasible de improvisación, el fútbol se convirtió en la diversión favorita de los niños descalzos de los barrios obreros de Sao Paulo. En ese entonces, todo era muy anárquico. Los niños jugaban al fútbol en las calles, plazas, aceras, patios, escuelas… Los campos de fútbol se habían extendido por toda la ciudad. Así se fue forjando el verdadero fútbol de la calle.

Como el fútbol iba ganado muchos adeptos, las empresas y las industrias de Sao Paulo comenzaron a crear sus propios clubes. En los años 20 era muy difícil identificar una industria que no tuviera un equipo de fútbol. De esta manera, se formó una tradición obrera de fútbol amateur practicado en los clubes de las fábricas, por lo general creados por los propios trabajadores. Así, el fútbol ya se hacía parte de la vida cotidiana de las personas menos afortunadas.

Pero entonces, como los anarquistas y los comunistas mantenían un fuerte vínculo entre los trabajadores de esa época, comenzaron a denigrar a este deporte desconocido. Lo calificaban como “deporte burgués”, señalaban los efectos nocivos de los clubes de las fábricas, lo llamaban “el poderoso opio del pueblo capaz de minar la unidad y la organización de la clase obrera”, que debilitaba y distorsionaba la lucha, que la práctica de fútbol, especialmente en los clubes de las fábricas, llevaba a los trabajadores a defender el nombre de la empresa, separándolos y poniéndolos en directa confrontación. A pesar de las críticas de los anarquistas y los comunistas, el deporte crecía entre los trabajadores. Simplemente, no lo podían manejar.

El diario “La Plebe”, de tendencia anarquista, del 28 de enero de 1933, dijo:

“En la actualidad, hay tres medios infalibles que los ricos explotadores de las miserias y necesidades del pueblo trabajador para hacer de la clase obrera una masa embrutecida: el deporte, la política y el sacerdote. No hay pueblo o grupo de viviendas de los trabajadores que no tengan el campo de fútbol, la iglesia y las puntas de lanza de los instigadores políticos. En los campos de fútbol, los trabajadores de ambos sexos se tornan en fanáticos y seguidores brutalizados hasta el punto de que solo viven discutiendo entre sus compañeros  acerca de los lances y proezas de los campeones.”

Pero pronto, los anarquistas y comunistas dieron su brazo a torcer. En lugar de simplemente criticar el deporte, comenzaron a organizar el fútbol en oposición a la “cultura burguesa del fútbol”. Ellos propusieron una especie de autogestión del fútbol por parte de los trabajadores. Fue la llamada “proletarización del deporte”. El diario “El Trabajador Gráfico” del 25 de mayo de 1928, decía:

“La necesidad de deportes para la juventud es un hecho indiscutible. La burguesía se aprovecha de este hecho para canalizar a todos los jóvenes de las fábricas para que defiendan sus clubes. ¿Qué hacen los jóvenes en los clubes de la burguesía? Defender los colores de estos clubes. Si el club representa el nombre y el color de la fábrica que defienden, la burguesía cultiva en ellos la pasión y la lucha contra la juventud de otras compañías. Todos los trabajadores futbolistas deben unirse a los clubes proletarios. En el mundo obrero nadie ignora que el deporte desconocido ha sido útil al capitalismo para distraer la atención de las masas trabajadoras hacia sus sindicatos.”

El periódico Nuestra Voz, 1 de julio de 1934, a su vez, comentó:

“Como trabajadores que somos, organizaremos nuestros propios clubes, nuestras propias ligas, realizados y dirigidos por nosotros mismos, sin intereses monetarios, sólo animados por el espíritu de la solidaridad proletaria.”

Pero el lío entre los anarquistas y los comunistas había comenzado. Los anarquistas expresaban que las actividades recreativas siempre debe tener un propósito educativo. Criticaron entonces a los comunistas por haber, en su tentativa de promover el deporte, transformar sindicatos de larga tradición de lucha en meros centros deportivos y de baile.

Aunque los anarquistas y los comunistas se mostraron reacios a la práctica de fútbol, por fin acabaron por reconocer que la popularización del juego era inevitable. Es cierto, entonces, que los anarquistas y los comunistas jugaron un papel importante en la popularización del fútbol, especialmente entre los trabajadores.

Poca gente sabe que uno de los primeros clubes de Brasil fue creado en Santos (ciudad portuaria que fue la puerta de entrada para muchos anarquistas) a principios del siglo XX por los inmigrantes europeos. No se sabe a ciencia cierta si los inmigrantes eran anarquistas. Pero el nombre del equipo fue Libertários Futebol Clube, y sus colores fueron el rojo y negro, colores representativos de los anarquistas. Fue uno de los mejores equipos de Santos. Pero, por desgracia, el club ha sido cedido a una asociación de niños pobres. No existe en la actualidad información más detallada acerca de su historia, dado que la gran mayoría de los ex-jugadores del club han muerto.

MÁS PREGUNTAS Y RESPUESTAS


En Argentina, la historia del fútbol es muy similar al de Brasil. En las dos primeras décadas del siglo el fútbol ya se había acriollado igual que los hijos de los inmigrantes europeos, entre los que había muchos anarquistas. En cada barrio nacían uno o dos clubes. Se los llamaba “Club Social” y “Deportivo”, que en buen porteño significaba “milonga y fútbol”. En un principio, los anarquistas y socialistas estaban alarmados: en vez de ir a las asambleas o a los picnics ideológicos, los trabajadores concurrían a ver fútbol los domingos a la tarde y a bailar tango los sábados a la noche. El diario anarquista “La Protesta” escribía en 1917 contra la “perniciosa idiotización a través del pateo reiterado de un objeto redondo”. Comparaban, por sus efectos, al fútbol con la religión, y sintetizaban su crítica en el lema: “misa y pelota: la peor droga para los pueblos”. Sin embargo, pronto debieron actualizarse: ya en la fundación de clubes de barrios populares aparecieron socialistas y anarquistas. Así, se creó el “Club de los Mártires de Chicago”, de La Paternal, en homenaje a los trabajadores ahorcados en EE.UU. por luchar en aras de la jornada de ocho horas de trabajo. Fue el núcleo que años más tarde se dio a conocer lo que hoy se conoce como el club “Argentinos Juniors”, un nombre menos comprometedor. También el club “Porvenir” estuvo conformado por anarquistas. El “Chacarita Juniors” nació en una biblioteca libertaria un primero de Mayo de 1906. Con camisetas de color rojo, blanco y negro, el Newell’s Old Boys fue fundado en honor de Isaac Newell, un reconocido anarquista inglés. Una de las camisetas alternativas del Newell’s es de color rojo y negro. El equipo de “Nueva Chicago”, vestía un uniforme verde y negro. Como se sabe, en ese momento ser jugador de fútbol era una profesión amateur, que exigía tener un trabajo, motivo por el cual algunos jugadores anarquistas que pertenecían a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) llegaron a jugar por la selección nacional.

El club Independiente de Avellaneda es otro ejemplo de cómo la lucha social se cruzó con el fútbol. Este nombre lo eligieron los obreros y empleados argentinos de una gran tienda inglesa, a los que no se les permitía integrar el equipo de la empresa y por ello se declararon “Independientes de la Patronal”. Si bien el club nació de una mesa de café, un terreno barato los llevó a Avellaneda, muy cerca de la cancha de Racing, y allí empezó la rivalidad y la identificación con la barriada proletaria.

El Club Atlético Colegiales, símbolo de un barrio porteño, fue fundado el 1 de abril de 1908 y cuenta la historia que la iniciativa nació de un grupo de militantes anarquistas, que a principio de siglo se embarcaban en largas discusiones para tratar de buscar mejores condiciones de trabajo para la clase obrera. Debido a ello el primer nombre que tuvo la entidad fue el de Club Atlético Libertarios Unidos. La primera camiseta nació de los distintivos anarquistas, por eso fue de color rojo con una franja negra y se utilizó hasta 1924. Pero la política estuvo mezclada en su historia y, en 1919, por una decisión gubernamental se ordenó el cambio de nombre, ya que el anarquismo era una expresión prohibida, y pasó a denominarse Sportivo del Norte.

Lo mismo sucedió en otros países de América y de Europa. En México el Atlas, que juega en la primera división, tiene un escudo rojo y negro con una “A” blanca en el medio.

En Croacia el “Hajduk Split” fue fundado también por libertarios, y originalmente se llamaba “Anarkho”.

En España equipos como el Barcelona o Atlético de Bilbao fueron símbolos de resistencia antifranquista.

En mayo del 68, los jóvenes revolucionarios de “Footballer’s Action Committe” ocuparon la Federación Francesa de Fútbol y dieron lectura a un manifiesto muy actual con duras críticas a la profesionalización del fútbol, a la rigidez de las técnicas, a los malos dirigentes…

Y hay muchas historias de los clubes que tienen historias de resistencia al fascismo. Una de las más famosas es la del “Dinamo de Kiev,” (véase aquí https://sardatanas.wordpress.com/2009/06/15/el-partido-de-la-muerte/) cuyos mayoría de jugadores murieron asesinados por los nazis por haberle ganado a la selección del Tercer Reich, a pesar de haber sido advertidos de que debían perder. Fue una historia ejemplar de cómo la libertad se impuso ante el totalitarismo sin más armas que una pelota. ¡Viva el fútbol y abajo el nazismo!

En fin, el fútbol libertario tiene muchas historias, tan sólo basta dar una somera revisión a la historia…

NOTICIAS LIBERTARIAS

En la actualidad los lazos entre el fútbol y lucha social no han desaparecido, sino que se han modificado y tomado nuevas formas, que retoman su valor como juego de equipo y espacio de socialización que tanto reivindicó el anarquismo. Desde hace algún tiempo, los anarquistas han vuelto a regresar al fútbol como juego divertido y entretenido.

En Seattle, durante las protestas antiglobalización, los anarquistas organizaron partidos de fútbol en la calle en protesta contra el capital.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de Chiapas ha tenido una interesante relación con el fútbol, disputando partidos con grupos políticos y no políticos, llegando a programar un partido con el Inter de Milán. En el mes de mayo del 2000, ocurrió un partido de fútbol callejero entre los Zapatistas y la organización “Reclaim The Streets” (Recupera las calles), un colectivo con un ideal compartido de propiedad comunal de espacios públicos, cuyos participantes caracterizan el colectivo como un movimiento de resistencia opuesto tanto a la dominación de las fuerzas corporativas en la globalización, y al coche como el principal medio de transporte.

En Norteamérica ha nacido una iniciativa que propone retomar el fútbol para la comunidad. Se trata de la “Anarchist Soccer League”. Allí no existe el fútbol de base ni las decenas de ligas locales que puede haber en otras ciudades, así que los anarquistas se juntan y juegan al fútbol. Como dicen ellos: “¡Si no puedo jugar al fútbol, no quiero nada con tu revolución!”.

Hace siete años, la denominada “Londres Psychogeoographic Asociación, organizó el “Glasgow Anarchist Summer School”, donde se propugnó el “fútbol de tres lados.”

En el mundial de Francia 1998, la canción símbolo del mundial fue “Thumbthumping” del grupo anarquista Chumbawamba. Por cierto, los “Chumba” adoran el fútbol.

LA VANGUARDIA ANTIFASCISTA DEL ST. PAULI

St. Pauli es un barrio obrero al norte de Hamburgo, en Alemania. Es el barrio portuario de dicha ciudad y el más antifascista de la ciudad.

A comienzos de los 80 los neonazis se empiezan a infiltrar en la afición del Hamburgo, que hasta entonces no tenía ningún carácter político, tomando en poco tiempo el control del estadio gracias a su gran organización, motivo por el cual muchos aficionados dejan de acudir al estadio. No tardó la policía en interceptar, ese mismo año, una circular interna escrita por el líder nazi Michael Kuhnen, en la que se declara que el fútbol debía ser un campo de captación de reclutas para el movimiento fascista alemán. A su vez, al norte de la ciudad, en el barrio de St. Pauli, se empiezan a dar una serie de acontecimientos significativos para la historia del barrio. Los “squatters” (desempleados) se multiplican en muy poco tiempo a consecuencia de la crisis mundial y el bajo costo de los alquileres hacen que la mayoría de gente de izquierda de Hamburgo se vayan a vivir a su barrio, trayendo consigo, claro está, un aumento en el número de espectadores del Millentorn (estadio del St. Pauli) que hasta aquel momento no superaba los 2,000 aficionados.

El FC St. Pauli siempre ha sido un equipo modesto, apenas ha militado en la Bundesliga y casi siempre ha jugado en la segunda y tercera división alemana. Su estadio, el Millentorn, cuenta con una capacidad de 21,000 espectadores, lo cual dice todo de la clase de equipo del que estamos hablando. Alrededor del año 1985 se empieza a notar ese subidón en la hinchada del St. Pauli. En apenas un año el equipo ha pasado de tener 2,000 socios a tener casi el doble, y eso es sólo el comienzo. En posteriores años la cifra seguirá aumentando hasta llegar a los 14,000 socios actuales. En 1989 se empiezan a organizar de un modo más efectivo los primeros grupos de hinchas del St. Pauli. En 1991 editan un video sobre ellos mismos en su paso por la Bundesliga, cosa que volverían a realizar en 1997. También empiezan a organizar su medio de comunicación propio, el famoso “Millentorn Roar!”, que actualmente tiene una tirada de mas de 30,000 números, siendo con mucha diferencia la revista de hinchas con más tiraje del mundo.

Como hemos dicho, poco a poco la masa del St. Pauli va aumentando, lo que hace que la extrema derecha les mire con recelo y les quiera meter miedo en el cuerpo. En 1988 tras disputarse un Alemania-Holanda en Hamburgo, algunos hooligans fascistas deciden, para celebrar la victoria de la selección germana, arrasar con la Haffenstrasse, conjunto de okupas situada en St. Pauli. La respuesta del barrio es increíble, y los fascistas sufren numerosas pérdidas… más y más antifascistas se unen tras éste hecho a la hinchada del St. Pauli. Pero el verdadero motivo por el que se empiezan a organizar fue porque el club quería hacer grande al St. Pauli a costa de lo que fuera. Planeó un proyecto deportivo que necesitaba como infraestructura miles de millones de marcos. Un estadio nuevo, un centro comercial, una ciudad deportiva… en definitiva, esto suponía el encarecimiento del precio del terreno, el desalojo de las casas okupas, mayor control policial en la zona, aburguesamiento del barrio, etc., y los hinchas del St. Pauli se organizaron para detenerlo con pancartas en el estadio, minutos de silencio, manifestaciones, pintadas… el club cedió y las cosas se quedarían como estaban. Era la segunda gran victoria ganada por los hinchas del St. Pauli en poco tiempo, ése fue el verdadero comienzo de lo que vendría después.

Desplazamientos de miles de hinchas para ver al St. Pauli por toda Alemania, el reconocimiento de hinchadas extranjeras (Celtic Glasgow, Athletic de Bilbao, etc.) y serían el objetivo de los medios de comunicación que veían perplejos la “extraña” afición del St. Pauli con sus crestas, sus banderas del Che, sus peculiares cánticos… La ideología oficial en el seno del St. Pauli, tanto como equipo como afición, es el antifascismo. Fueron los primeros en organizar partidos contra el racismo, invitando a los inmigrantes, colgando pancartas en sus vallas y con artículos en sus fanzines. La organización tiene una postura abierta contra el racismo, el fascismo, el sexismo y la homofobia y ha incorporado esta posición en sus estatutos. El St. Pauli se convirtió en el primer equipo en Alemania en prohibir oficialmente los símbolos fascistas y las actividades nacionalistas, en una época en que el fascismo inspiraba vandalismo en el fútbol. También son famosas sus broncas con los fascistas del Hamburgo, Hertha Berlín, Borussia Dortmund… Su reflejo en otras hinchadas alemanas es increíble, y siguieron su ejemplo otras como la del Schalke 04, Kaiserlauntern, Mainz… Pero no todo fue color de rosa. A comienzos de los 90 el St. Pauli también contaba con un grupo de hooligans fascistas con los que se tenían que ver las caras a diario. Las peleas fueron continuas y salvajes, pero al final los hinchas libertarios del St. Pauli limpiaron su estadio de la basura fascista.

Actualmente St. Pauli cuenta con una veintena de grupos organizados que animan regularmente al equipo (todos ellos antifascistas, por supuesto). Todos ellos animan de pie los 90 minutos del partido. Su lugar de encuentro es el “Fanlanden”, que es una especie de bar dónde se reúnen todos los hinchas del St. Pauli y dónde distribuyen material del grupo y del equipo, elaboran el fanzine, cosen banderas, discuten de fútbol y política y se toman unas cervezas. También tienen un programa de radio propio en el que retransmiten todos los partidos que juega el St. Pauli fuera de casa y en directo, impresionante… Están hermanados con la afición del Celtic de Glasgow y guardan muy buenas relaciones con los hinchas del Athletic de Bilbao, Belfast, Girondins de Burdeos, Schalke 04 y Mainz, y por supuesto malas relaciones con todas las hinchadas fascistas, destacando la del Hamburgo.

El FC. St Pauli disfruta de cierta fama por el carácter antifascista de sus hinchas: la mayor parte de los hinchas del equipo se consideran a sí mismos como antirracistas, antifascistas y antisexistas, y esto en ocasiones les ha traído conflicto con neonazis y hooligans.  El orgullo del club, es tener el número más grande de admiradoras en todo el fútbol alemán. En 2002, la publicidad para la revista de hombres “Maxim”, fue retirada del estadio en respuesta a las protestas de hinchas, sobre las imágenes sexistas de mujeres en los anuncios. El St. Pauli es también un símbolo mundial para el punk y subculturas relacionadas. El logo no oficial y los jerseys marrones y blancos del equipo a menudo eran llevados por artistas internacionales como Asian Dub Foundation. Turbonegro grabó una versión especial de su canción “Conseguí la Erección” con la letra adaptada en alemán para el St. Pauli. Bad Religion jugó un partido de caridad contra el tercer equipo de St. Pauli en el año 2000. El líder de KMFDM, Sascha Konietzko es natural de Hamburgo y reconocido hincha del St. Pauli, una vez colocó un enorme cuadro de un puño que rompe una esvástica en la página principal de su banda, con el título St. Pauli gegen Rechts! (St. Pauli contra los Nazis). Uno de los hinchas más notables es Andrew Eldritch, el líder de la banda The Sisters of Mercy. En su última gira, Sisters Bite The Silver Bullet en el 2006, Eldritch llevó la famosa camisa Totenkopf. Músicos alemanes como Fettes Brot, Die Ärzte, el cantante Bela B, Kettcar, Tomte y muchas otras bandas son hinchas reconocidos del St. Pauli.

¡VIVA EL FÚTBOL EN LA CALLE! ¡Y LARGA VIDA A LA ANARQUÍA!

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comentarios
  1. Federico dice:

    Muy buen articulo!!

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  2. I’m really inspired with your writing talents and also with the format for your weblog. Is that this a paid theme or did you modify it yourself? Anyway stay up the nice high quality writing, it’s rare
    to see a nice blog like this one these days..

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