HISTORIAS DE AMOR II: HISTORIA DEL QUE SE DESGRACIÓ EN EL MICROBÚS

Publicado: 13 febrero, 2011 en Infinita tristeza

Jaime Herrera tomaba todos los días el microbús a las 7:30 am. Y todos los días se fijaba en una estudiante preciosa. Con prudente astucia trataba de ubicarse cerca de ella y –a veces– ligaba una mirada prometedora. Una tarde empezó a saludarla. Y algunos días después tuvo ocasión de hacerse ver, ayudándola a recoger unos libros desbarrancados. Por fin, un asiento desocupado les permitió sentarse juntos y conversar. Herrera aceleró y le hizo conocer sus destrezas de picaflor aficionado. No andaba mal. La muchacha conocía el juego y colaboraba con maniobras adecuadas. Sin embargo, los demonios decidieron intervenir. Saliendo de la Vía Expresa, la chica trató de abrir la ventanilla y no pudo. Con gesto mundano, Herrera se paró del asiento: Por favor…

Se prendió de las manijas, tiró hacia abajo con toda su fuerza y se desgració con un estruendo irreparable. Sin decir palabra, se fue pasillo adelante y se bajó del ómnibus en Wilson. Desde ese día empezó a tomar el microbús a las 7:00 am.

 

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