CINE GORE FRANCÉS

Publicado: 10 enero, 2012 en Cinema-tron

A Juanolo,
porque gusta de “A Serbian Film”
al igual que yo

Siglo XXI. El año, 2009. Entra en escena Saw VI, de Kevin Greutert, sexta entrega de una de las más exitosas sagas de terror de todos los tiempos. ¿El problema? Fue censurada en España. “Inaudito, dantesco y rocambolescamente kafkiano”. Es lo primero que pensé al leer la asombrosa noticia: Saw VI fue censurada en España. El hecho resulta todavía más absurdo, teniendo en cuenta que ya se habían estrenado en la nación ibérica cinco entregas antes (más o menos igual de violentas y salvajes que la sexta parte censurada). Y no se censuraron…

No tengo ganas de indagar en las (absurdas) razones por las cuales se censuró dicha película, pero hay varias teorías, entre otras, la de que el estreno de la salvaje cinta de Greutert coincidía con el estreno de la gran superproducción española de aquel año: la entretenida sin más “Ágora” de Alejandro Amenábar, 2009.

No sé si es cierto o no (no me extrañaría nada de nada), pero ni lo sé (con certeza) ni me importa. Lo que sí me importa y mucho, es que se censuren películas, y más aún teniendo en cuenta que la mayoría de las películas que se censuran, son las que a mí personalmente más me interesan. Es por eso que me he lanzado a la divertida empresa de escribir sobre un puñado de películas (siete para más señas, de las cuales ninguna ha llegado a nuestro país, –ni a las pantallas de cine, ni al DVD–) algo extremas –y francesas–.

Que conste que las que no han llegado a distribuirse, no las he visto de “esa manera que todos conocemos”, no, sino que tuve la inmensa fortuna de poder conseguirlas y disfrutarlas gracias a los impresionantes y divertidos piratas cinéfilos del C.C. Polvos Azules, –por cierto, un lugar que recomiendo fervientemente a todo aquel aficionado a cualquier tipo de cine de género–).

Debo añadir que, que para mí, las siete películas que se encuentran a continuación son excelentes obras cinematográficas. Sí, lo reconozco, me he dejado llevar por mi entusiasmo, pero debo ser sincero conmigo mismo. Está claro que no todas son obras maestras ni mucho menos, pero las horas de diversión que me han proporcionado es algo que ni puedo olvidar ni debo pasar por alto. Lo digo fuerte y claro, disfruto mucho con este cine, y por supuesto no me avergüenzo para nada. Al contrario, lo reivindico constantemente, y con este post, intento aportar mi granito de arena para que, de una vez por todas, los prejuicios se dejen de lado y todas aquellas personas que tanto critican este tipo de películas, puedan abrir sus mentes y descubrir un cine que, a la postre, resulta narrativa y formalmente más virtuoso que todas esas películas a las que dichas personas rinden pleitesía.

No me enredo más, ya sé que empiezan a impacientarse por saber qué películas he seleccionado, –y porque tampoco quiero que pierdan mucho tiempo de vuestras vidas leyendo sobre un tipo de cine que, según algunos, resulta detestable y ofensivo–.

Como ya he mencionado antes (más que nada por el –explícito– título), las películas seleccionadas forman parte de esa nueva hornada de cine extremo francés que ha surgido en los últimos años. Y es que los franceses cuando se ponen serios, son muy pero muy bestias. Espero que disfruten leyendo este especial tanto como yo he disfrutado escribiéndolo. Y ya saben, las pueden encontrar en Polvos Azules, debidamente subtituladas y a buen precio. Pirateen y difundan…

Bon appétit.

1. ALTA TENSIÓN (HAUTE TENSION, ALEXANDRE AJA, 2003)

Máxima diversión

Alexandre Aja se dio a conocer al mundo con esta sangrienta película, –cuatro años antes había debutado con el largometraje Furia (1999), basada en el relato corto Graffiti del escritor Julio Cortázar–, que triunfó en el Festival de Cine Fantástico de Sitges en el año 2003, llevándose los premios a Mejor Director, Mejor Actriz (la guapísima Cécile de France) y el de Mejor Maquillaje –realizado por el gran Gianetto de Rossi–.

En cierto modo Alta Tensión (Haute Tension, 2003) fue la película que lo comenzó todo. Me refiero a la producción de películas francesas muy salvajes (y de las cuales también comentaré algo sobre ellas más abajo), –En El Interior (À l”intérieur, Alexandre Bustillo & Julien Maury, 2007), Frontera(s) (Frontière(s), Xavier Gens, 2007), Mártires (Martyrs, Pascal Laugier, 2008), La Horda (La Horde, Yannick Dahan & Benjamin Rocher, 2009), etc,– que vienen realizándose en los últimos años y que si no fuera por los festivales de cine independiente que se celebran todos los años en diversas partes de Europa (siendo el principal el de Sitges) o por otros medios, digamos, un tanto más anarquistas, el mundo entero no habría podido disfrutar.

El cineasta galo toma prestado un poco del giallo, bastante del survival horror y mucho del gore para poner en imágenes un viaje a la locura, una persecución a contrarreloj, el juego del gato y el ratón llevado al extremo y elevado a su máxima potencia.

Asistimos a un despiadado espectáculo de calidad como pocas veces se ha podido presenciar, lleno de sangre y perversión, la cinta posee un suspenso de altos vuelos y una planificación excelente, un espectacular maquillaje a cargo del maestro Gianetto de Rossi, una estupenda música, –se escuchan Sara Perche Ti Amo de Ricchi e Poveri y New Born de Muse, además de un par de temas realmente buenos compuestos por François Eudes–, y una formidable interpretación por parte del prestigioso y gran actor Philippe Nahon.

Parece que estamos asistiendo a una versión moderna (y muy perversa y enfermiza) del cuento de la Caperucita Roja (con persecución por el bosque incluida), donde no queda del todo claro quién es el Lobo y quién Caperucita. La transformación (física y psicológica) de la protagonista (¿Caperucita?) resulta estremecedora, el ser humano reducido a ser (sin el humano), convertido y rebajado a sus más primigenios instintos, a una criatura sin raciocinio dispuesta a cualquier cosa por sobrevivir. Si bien es cierto que llegando al final somos testigos de un (frustrado) giro de guión que no solo no aporta nada, sino que sobra totalmente y que hace rebajar sensiblemente la calidad del producto final, Alta Tensión es sin duda alguna uno de los mejores slashers que se han podido ver (y disfrutar) en mucho tiempo.

Apuntes de interés: en 1997, Aja realizó un cortometraje titulado Over the Rainbow, un curioso e interesante proyecto rodado en blanco y negro, en el cual ya se podía intuir la mala entraña y el humor negro que más tarde demostraría en sus siguientes trabajos, y que estuvo nominado a la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes de ese mismo año al mejor cortometraje.

2. IRREVERSIBLE (GASPAR NOÉ, 2002)

Irreversiblemente brutal

Quienes conozcan a Gaspar Noé, ya saben que la sutileza es un concepto desconocido (o ignorado) por este argentino (aunque casi toda su obra la ha realizado en Francia) indómito amante de la ultraviolencia. Irreversible (Gaspar Noé, 2002) es su obra más conocida, y de hecho, se podría decir que fue la que colocó en el mapa a Noé. ¿Los motivos? Básicamente por toda la película en sí, –la cinta está narrada a la inversa, es decir, en lugar de empezar por el principio y acabar por el final, comienza por el final y finaliza con el principio–, pero más concretamente por dos secuencias memorables:

  • La primera, el inicio (¿o debería decir final?) de la cinta, con un movimiento de cámara que causaba náuseas a muchos espectadores y en el que los grandísimos Vincent Cassel y Albert Dupontel se introducían en el mayor antro jamás concebido por la mente humana (El Rectum) buscado desesperadamente a un tipo que había dejado a la pobre Mónica Bellucci más o menos como al Jesucristo de la Pasión de Mel Gibson y mostrando claramente un asesinato con un extintor.
  • La segunda: pues está claro, la desesperante, bárbara y bestial violación de casi 10 minutos en plano secuencia (y con la cámara totalmente inamovible, –solución formal brillante y arriesgadísima–) y la posterior feroz e inhumana paliza que le propina un tipo a la muy sensual Mónica.

¿Es para tanto? Siendo sincero (y que conste que me encanta esta película y la defiendo a capa y espada), pues sí. Pero… ¿y por qué no rodar algo así? ¿Por qué quedarse siempre en las convencionales, estériles y ya cansinas estructuras narrativas y formales que se supone deben cumplirse a la hora de filmar una obra audiovisual?

Irreversible es una obra única. ¿Ultraviolenta? Sí. ¿Desagradable? Desde luego, pero además de poseer unas imágenes impactantes, salvajes y desoladoras, también contiene toneladas de buen cine (de autor), su director demuestra tener estilo y personalidad, sus películas no solo contienen imágenes desagradables (aunque haya quien lo vea así), también hay mucha clase y carácter, y sus trabajos no deben verse solo como meros productos que buscan la provocación a toda costa.

Quien conozca la obra de Gaspar Noé entenderá perfectamente a qué me refiero, quien no la conozca, le invito a darse un paseo por su impactante y radical filmografía. Podrá gustar o no, pero no cabe duda de que Noé no deja indiferente, y eso hoy en día para mí, ya es casi un milagro.

3. SHEITAN (KIM CHAPIRON, 2006)

Bart: (anti)héroe de acción

Prácticamente desconocida en América y auténtica película de culto en Francia. Si eres francés y no has visto Sheitan (Kim Chapiron, 2006), no te puedes considerar un verdadero francés.

Sheitan sigue ese esquema que ya hemos visto en tantas otras ocasiones: la del grupo de jovenzuelos que solo quiere divertirse y pasarlo bien a base de sexo, drogas y alcohol. Es por ello que deciden marcharse (después de arruinar sus intenciones en una discoteca) a una casa de campo con la intención de conseguir (de una vez por todas) su objetivo.

Leyendo la sinopsis es cierto que la cosa no tiene demasiado interés más allá de las esperadas escenas de torturas, mutilaciones, desmembramientos, etc. Pero he aquí que Sheitan por alguna extraña razón que no sabría explicar muy bien por qué, consigue atraparte y engancharte desde el principio. Quizás sea ese aura de culto que ya he mencionado que posee la cinta o quizás sea su estilo visual y sus soluciones formales, pero la película dirigida por Kim Chapiron es una pieza imprescindible que no debe dejarse pasar y cuya revisión resulta obligatoria para cualquier aficionado al cine extremo.

No es la película que más sangre contiene, ni la que más mutilaciones tiene, ni la más “gore”, ni la más extrema, de hecho, me atrevería a decir que es la menos salvaje de todas las películas de las que hablo en este post, sin embargo, sí que resulta de las más desagradables.

Decía William Friedkin, director de joyas como El Exorcista (The Exorcist, 1973) y Vivir y Morir en Los Angeles (To Live and Die in L.A., 1985), que contando con un gran actor en una película, ya tienes el 80% del trabajo hecho. Con Sheitan esta máxima se cumple (y de qué manera), ya que en ella se encuentra un inmenso Vincent Cassel. Impresionante caracterización de Cassel que se come literalmente la pantalla. Este actor es uno de los grandes del cine contemporáneo, capaz de elaborar una excelente actuación, incluso, en un film de estas características. Inconmensurable.

Si a la magnífica labor de Cassel, le sumamos un estupendo antihéroe (el gran Olivier Bartélémy), y que por desgracia muchos verán como un idiota egoísta que siempre está enfadado, pero que en el fondo es un tipo fenomenal, –y para darse cuenta de esto solo hay que ver el final, cuando toma la decisión más importante de su vida–, un ambiente enrarecido, una atmósfera asfixiante, algo de sexo y “gore” y un excelente humor (muy) negro, pues voilà, ya tenemos aquí un espléndido ejemplo de cómo deben hacerse las cosas.

Potente y de gran fuerza visual, Sheitan (como ya he mencionado) es una cinta que debe verse sí o sí.

4. FRONTERA(S) (FRONTIÈRE(S), XAVIER GENS, 2007)

La matanza de los neonazis

La Matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974) es sin duda alguna una de las películas más imitadas de todos los tiempos. Diversas secuelas, varios remakes, algún reboot y cientos de sucedáneos han surgido a raíz de la mítica cinta protagonizada por el icónico Leatherface (Cara de Cuero). Una de las mejores y sobretodo, más disfrutables, es Frontera(s) (Frontière(s), Xavier Gens, 2007), que por supuesto, supera con creces en salvajismo y excesos a La Matanza de Texas.

Como es habitual en los franceses, aunque realicen una cinta cuyo (casi) único propósito sea el de mostrar el mayor número de barbaridades posibles, siempre muestran algún tipo de mensaje social o algún recadito para ese gobierno que tanto (y disculpen mi vocabulario) putea a inmigrantes, hijos de inmigrantes, magrebíes, árabes, latinos, negros, asiáticos, etc. Frontière(s) no solo no se queda atrás a la hora de mandar mensajes a su gobierno, sino que incluso los exagera.

La acción da comienzo con las elecciones del 2007 en Francia. Dos partidos se disputan el poder: uno, de derechas, el otro, de ultraderecha. Ante semejante disyuntiva de terror, los suburbios (banlieues) de las grandes ciudades estallan en cólera y un puñado de jóvenes (no de raza blanca), aprovechan el caos para cometer un robo y sustraer dinero. Al salir de la ciudad, se refugian en un hostal de mala muerte regentado por una familia de neonazis que hacen que Leatherface y su familia parezcan unos aficionados. A partir de aquí está claro lo que va a sucederles a esos jóvenes, cuyos orígenes y color de piel son totalmente distintos a los de la familia de enfermos y degenerados psicópatas amantes de la carne humana. Bestiales torturas y salvajes humillaciones serán la tónica a partir del momento en que los jóvenes intenten marcharse del hostal al poder comprobar que han ido a refugiarse al peor lugar posible.

Explícita y retorcida como pocas,  es un gozoso divertimento que supera a prácticamente todas las copias o sucedáneos que se han realizado a costa de la fundacional La Matanza de Texas. Muy recomendable para los amantes de las películas en las que se atenta contra el cuerpo humano y no se respeta lo más mínimo ni la dignidad ni la vida del prójimo.

5. EN EL INTERIOR (À L’INTÉRIEUR, ALEXANDRE BUSTILLO & JULIEN MAURY, 2007)

Brutal epopeya sangrienta

Un escenario (una casa) y dos personajes (dos mujeres). Con solo estos elementos, Alexandre Bustillo y Julien Maury, directores de En el Interior (À L’intérieur, 2007), consiguen una de las películas más sangrientas y salvajes jamás filmadas.

Sorprendentemente explícita y gore, esta película levantó ampollas entre los más puritanos y causó orgasmos entre los seguidores del cine extremo y gore. Y la verdad es que no es para menos, porque pocas veces se ha podido presenciar un espectáculo tan cruel y feroz. Los directores galos consiguen el máximo con el mínimo apoyándose en un escenario claustrofóbico y ayudándose de unos efectos especiales tremendamente sangrientos y efectivos, a lo que hay que sumarle una magnífica puesta en escena y unas excelentes interpretaciones de la sensual Béatrice Dalle (turbadora a más no poder) y de la guapísima Alysson Paradis.

Un sangriento festival de poco más de 80 minutos en los que el fan más acérrimo encontrará multitud de detalles interesantes (y atroces), ahí se encuentran entre otras lindezas: una (auto)traqueotomía, un brutal disparo (más bien parece un misil) en la cabeza, pero eso sí, por encima de todo, destaca una bestial cesárea, una secuencia magistralmente rodada y exageradamente explícita, todo ello filmado con un intencionado realismo escalofriante.

Hay quien le encuentra multitud de incoherencias a la cinta, no diré cuáles porque tendría que desvelar partes de la trama y no me gustaría tener que destripar (nunca mejor dicho) la película a aquellas personas que no la han visto, pero debo decir que el cine de género juega en otra división, y lo que en películas, digamos convencionales, resulta absurdo, en este tipo de cintas no deriva así. Alguien podría pensar que cuando a una persona se le dispara (suponiendo que no muera), o cuando se le cercena una extremidad, esa persona apenas debería poder moverse, pero eso es en la realidad. En la ficción (y las películas lo son), las reglas y las leyes de la física (¡!) son diferentes, y más aún en el cine de género –y sobre todo en el cine gore–, donde se tiene un concepto muy particular de la resistencia humana. Si no se jugara con esas reglas, la mayoría (por no decir todas) de las películas incluidas en este post y por ende, todas las películas pertenecientes al cine más sangriento y extremo no existirían, y eso es algo que entristecería a muchos.

Disfrutemos pues y dejémonos llevar.

6. MÁRTIRES (MARTYRS, PASCAL LAUGIER, 2008)

Explícita pero menos

Cuando se presentó Mártires (Martyrs, Pascal Laugier, 2008) en diversos festivales de cine se habló de ella como la película más extrema jamás filmada. Extrema es, eso nadie lo pone en duda, pero –y a riesgo de parecer un verdadero psicópata–, después de verla y reflexionar (no demasiado) sobre ella, llegué a la conclusión de que no era para tanto.

No me malinterpreten, no digo que la película de Laugier no sea extrema y brutal, pero da la sensación de que se exageró muchísimo cuando se habló de ella en su presentación. Es más, para el que suscribe, Mártires es una de las cintas menos salvajes de todas las incluidas en este post. Así pues, aquí tenemos otra buena muestra de lo que el marketing puede llegar a hacer. Sin embargo esto no es lo que más me molestó de esta cinta. Lo que me dejó un poco frío, fue su tono pedante, –una pedantería que se confirmó al revisar la conferencia de prensa que hubo tras la proyección de la película (en Sitges 2008) y en la que se encontraba Pascal Laugier en plan: “mi película tiene mensaje, no es una más de vísceras y sangre” (yo vi precisamente esto último, pero bueno, si Pascal lo dice…)–.

El director intenta darle una trascendencia al relato que para mí resulta del todo innecesaria, a pesar de que muchos espectadores lo vieron como el gran acierto de la cinta. Pero más allá de la pedantería y de la pequeña decepción sufrida al no haber visto un espectáculo extremadamente salvaje (tal y como nos prometieron), es cierto que Mártires termina destacando por encima de la mayoría de las películas de este género, porque, y esto sí que debo de reconocerlo, la cinta posee un acabado extraordinario. Sus valores de producción sobresalen por encima de cualquier otro aspecto y terminan por convertir a la cinta de Laugier en una de las más “elegantes” realizadas jamás dentro del género.

En cuanto a la polémica y a la polvareda levantada debido a sus –supuestamente– extremadamente realistas y muy salvajes secuencias de tortura, pues como ya he mencionado, para mí no fue para tanto (ni mucho menos), pero supongo que para un público menos entrenado y preparado debe ser duro ver cómo durante 45 minutos torturan a una muchacha, todo ello rodado de manera muy pornográfica.

Así y todo, y a pesar de la pequeña “decepción” (no piense el lector que no me gusta lo suficiente o que me decepcionó mucho, para nada) que me produjo en su primer visionado, Mártires se erige como una de las imprescindibles del cine más extremo y radical y más aún teniendo en cuenta la cantidad de películas del género tan flojas que se estrenan (o no) año tras año.

7. LA HORDA (“LA HORDE”, YANNICK DAHAN & BENJAMIN ROCHER, 2009)

¿Zombies franceses de los banlieues?

La Horda (La Horde, Yannick Dahan & Benjamin Rocher, 2009) cuenta la historia de un grupo de policías que quiere vengar la muerte de un compañero –fenomenal comienzo de puro cine negro que tiene lugar en un cementerio cuya atmósfera ya sumerge al espectador en un ambiente gris y gélido preparándolo para lo que se avecina–. Para ello, los policías se dirigen al inmueble en el cual se encuentran los mafiosos responsables de la muerte del compañero de los primeros. Al poco de comenzar el enfrentamiento entre policías y mafiosos, una horda de zombies hace acto de presencia en el edificio atacando y matando a todo el mundo. Y hasta aquí puedo (quiero) contar.

La película de Dahan y Rocher es un delicioso festín para el aficionado. Una auténtica gozada repleta de ultraviolencia, gore, (brutales) combates cuerpo a cuerpo, frases lapidarias, y todo un festival repleto de guiños y homenajes (que no son plagio) para el aficionado al género. De hecho, sus directores (y así lo hicieron saber en las diversas entrevistas que dieron cuando se estrenó la cinta), lo único que pretendían era realizar una película que homenajeara las películas con las que ellos habían crecido, aludiendo de manera clara a la mítica Asalto a la Comisaría del Distrito 13 (Assault on Precinct 13, John Carpenter, 1976), y que el aficionado disfrutara plenamente como ellos lo habían hecho en su adolescencia. Y la verdad es que mientras uno disfruta de La Horda, no puede evitar sonreír ante la avalancha de homenajes que nos brinda la pareja de cineastas galos (eso sí, la mayoría de las referencias son muy recientes).

Como ya he mencionado, Asalto a la Comisaría del Distrito 13 es la cita más clara y directa, pero se pueden encontrar muchas más. Las más reconocibles: 28 Días Después (28 Days Later, Danny Boyle, 2002), Amanecer de los Muertos (Dawn of the Dead, Zack Snyder, 2004), La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1969) y Resident Evil (Paul W.S. Anderson, 2002).

La trama, que transcurre casi en su totalidad dentro de un edificio, está envuelta toda ella en un escenario opresivo y apocalíptico, transmitiendo así una sensación de claustrofobia y agobio constante. A esto ayuda también su fotografía de tonos oscuros y apagados y el que toda la acción transcurra de noche. Sus efectos especiales, tanto los de maquillaje como los visuales, son formidables y todos los efectos relacionados con el gore y la sangre están muy conseguidos y resultan muy creíbles además de impactantes. Impactante, este adjetivo le va como anillo al dedo a La Horda porque la película es brutal y salvaje como pocas.

Las secuencias en las que predominan el gore y los combates cuerpo a cuerpo, así como todas y cada una de las inhumanas muertes, barbaridades y crueldades que se van sucediendo, albergan una descomunal furia y están rodadas con una garra y un nervio envidiables.

En definitiva, La Horda es un carrusel de acción y gore sin prejuicios, repleto de sangre, sudor y… más sangre. Con una muy buena y lograda ambientación, un reparto formidable, y un acabado visualmente atractivo, esta bárbara película es una fiesta para el aficionado en general, y más concretamente para el amante del cine gore, de supervivencia y de zombies.

Y PARA FINALIZAR…

Personalmente soy de los que piensan que el cine de género es el que más soluciones expositivas y formales puede aportar al nuevo cine. No hay que encerrarse ni autolimitarse, todo lo contrario, considero que el cine debe ser una herramienta con la que poder experimentar y desarrollar nuevas formas de arte y entretenimiento.

Y por supuesto, no hay que censurar ni prohibir a nadie realizar y/o distribuir una obra que seguro ha costado muchísimo llevar a cabo.

Pues bien, hasta aquí hemos llegado en este sangriento y salvaje viaje a un tipo de cine que no debe despreciarse y que debe verse como lo que es: puro y divertido entretenimiento sin más (que no es poco).

Espero que les haya gustado.

Anuncios
comentarios
  1. ADRIAN dice:

    Estuvo excelente, felicidades¡¡¡

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s