SEXO Y MUERTE EN LA CAMA DE SADA ABE

Publicado: 15 junio, 2012 en Mundo enfermo

Este es el relato que Sada Abe ofreció a la policía por el estrangulamiento de su amante, Kichizo Ishida, llevado a cabo el 18 de mayo de 1936:

Mientras Ishida dormía, me eché junto a él. Su almohada estaba orientada hacia el sur, y puse su mano derecha bajo mis caderas y extendida sobre mi espalda mientras imaginaba que me estaba abrazando. Coloque su mano izquierda junto a su hombro izquierdo y contemple su expresión durmiente. De vez en cuando Ishida abría sus ojos y veía que estaba junto a él, y entonces se relajaba sabiendo que yo estaba allí. Una vez, dijo: “Okayo, mientras estoy durmiendo colocarás la cuerda alrededor de mi cuello y la apretaras de nuevo. ¿Lo harás?”. Dije que si lo haría y sonreí. Entonces dijo: “Si empiezas a estrangularme no pares, porque resulta muy doloroso después”· En aquel momento me pregunte si realmente quería que lo matara, pero tras pensarlo de nuevo supe con seguridad que esto era imposible y que estaba bromeando. Al poco, Ishida estaba profundamente dormido, y con mi mano derecha cogí la faja de mi kimono que estaba junto a su almohada y con la mano izquierda empuje el final de la misma bajo su cuello, la enrollé dos veces alrededor de su garganta, ajuste los extremos y tiré de ella. Él abrió los ojos y dijo “Okayo”. Su cuerpo se levantó levemente y se movió como si él fuera a darme un abrazo. Yo puse mi cara contra su pecho y grite: “Perdóname”, y tiré de los extremos de la faja con todas mis fuerzas. Ishida gimió y sus manos temblaron violentamente. Cuando su cuerpo se quedó sin fuerzas, solté los extremos de la faja. Me temblaba todo el cuerpo y me acerqué hasta la mesita de te, donde había una botella de sake. Me tragué todo lo que había en la botella y después, para que no volviera a la vida, hice un fuerte nudo con mi faja alrededor de su garganta, enrollé su cuello con el resto de la tela y coloqué los extremos bajo su almohada. Después de esto, baje las escaleras para ver si había alguien por los alrededores. El reloj en la mesa señalaba las dos de la mañana.

Pocos días más tarde Sada Abe fue detenida en Osaka mientras intentaba comerse su reliquia para prolongar su éxtasis ahora necrofílico. Fue sentenciada a seis años de prisión por asesinato en segundo grado y mutilación de cadáveres, siendo su pena posteriormente conmutada. Su última aparición pública fue en 1969 para la televisión. Ese mismo año desapareció voluntariamente. El pene y los testículos de Kichizo permanecieron en exhibición pública en el Departamento de Patología de la Universidad de Tokio hasta poco después de la II Guerra Mundial.

La foto que aparece en la parte superior derecha es la única tomada en la escena real. Las otras dos son fotogramas de la película “El Imperio de los Sentidos” del japonés Nagisa Oshima. 

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comentarios
  1. Jose Luis dice:

    Te lo digo a ti: somos iguales…

    Me gusta

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