UNA FECHA TAN LEJANA

Publicado: 19 octubre, 2012 en Litera-turas

parse a los hechos desencadenados o anticiparse a la vidaestando solos, o las dos cosas, era como haber esperado antesde tiempo, antes master, antes de la fecha que habíamos marcado, del veintiuno, del viernes planeado, sí la conocistecómo no, sólo que no te acuerdas, boss, claro: serán como cuatro años, tres o cuatro años, entonces todo tranqui,master, los pleitos fueron después, pero después, en esasfechas no, salvo que lo negaba: a veces decía Sí, a veces No,te lo juro, a veces suplicaba que la dejara en paz, según parapensar, y era como jugar, a veces yo también le suplicaba,le suplicábamos, ¿me oyes?, ¡salud!, entre varios, y entonces decía que Sí, que el día veintiuno, y era como un capricho, jefe,deveras, un emperramiento, lo decía su mamá también,ahora podemos, digo, puede uno arrepentirse, echarnos la pelotitaunos a otros, ya todo, después de tanto, ya todo está hecho,¿qué puedo hacer?, platicarte mientras nos echamos algo yfumamos, decirte esto que me asfixia, como me asfixiabanlos pleitos de entonces, era cuando yo le decía zorra, bitch,puta y punto, pero para mis adentros, no a ella, no jodáis,ella no sabía, a pesar de que desde entonces todos estaba planeadopara el treinta, entonces era para el día treinta, detallesno recuerdo, I don’t, ya tiene su tiempo, su time ago, yo fijé la fecha,¿o ella?, no recuerdo, primero el treinta de junio, después,posponiéndola, el veintiuno de julio, y ella diciendoque No, pero después, frente a todos, ya con el montón de gente enfrente, friends de otros años, decía que Sí, tú mismo le dijiste: Date tiempo, y a mí: Date tiempo, dense tiempo, ella
no ha dicho que No, y yo te decía: Pero tampoco que Sí, y ella interrumpía chocando nuestros vasos: Es demasiado tarde,o también te decía: Él no me da oportunidad; era como jugar,ahora me doy cuenta, nos damos, ¿me oyes?, salud, escúchame, era como deshojar margaritas, los días, el tiempo, los meses
resbalándose hacia uno, ese viernes marcando una burbuja en esa aplanada continuidad, como una tira, era darle vuelta a la superficie como a una cinta de Möebius: siempre separados y siempre del mismo lado de la cinta, ¿tú comprendes?, yo menos, era torcer la realidad, como la tira, torcer nuestro destino,
todo al revés para esa fecha, siendo una fecha tan lejana, lejana en el futuro entonces, lejana en el pasado ahora, lejos, lejos, master, salud, ¿me oyes?, lejos, lejana, far from de esta perra suerte, y ni la lejanía la convencía, todos presionándola, bajaba los ojos, esos enormes ojos de vaca, en serio, no te rías, y entonces la atacábamos entre todos, yo le decía: Bicha, el veintiuno, de bitch, y ella furiosa, más se negaba:
Nunca, lo decía con un marlboro tembloroso en los labios: Jamás, o una copa, o un lucky bailarín en sus dedos: Ni lo pienses, pero mírame maestro, te decía que ella furiosa, y nosotros: Bicha el veintiuno, ella furiosa, no tanto por bitch sino por la fecha acercándose, comin’on boss, salud, no estés mirando a la ventana, sírvete otra, te decía que, bueno, la onda era que se resistía, se nos iba el tiempo, se le iba, como a ti y a mí ahora, platicando, nunca estuvo en mis manos, se lo dije, siempre se me escurrió de entre los dedos, yo sí se lo decía: Nunca he sido tu absoluto dueño, nunca en cuatro años, cosa así, siempre la cinta que te dije separándonos a pesar de estar juntos, y entre más lejos me iba más cerca estaba de ella, más cerca, ¿cuántas veces me fui de su lado?, ¿cuántas?, y siempre volver, porque entre más lejos, más la sentía en mí, era terrible, yu donknow, estar en otra ciudad, mirar pelonas las paredes, ninguna foto, oír radio, fumar, oír “No renunciaré”, la canción de ese entonces, recordar a mil kilómetros de aquí cuando decía: Esa es para ti, y era “No renunciaré”, de ella para mí, todo eso se me agolpaba, eso yo lo recordaba recorriendo vitrinas, comprando libros, buscando otra lavandera, yendo al cine, siempre en mí, everforever, master, oír la cabrona canción cuando pagaba el hotel, cuando subía yo a autobuses desconocidos con destinos desconocidos, todo para alejarme más, pero ella iba en mí, xalitic, rutas desconocidas, landero y coss, calles en las que me hundía hasta las orejas en ruidos de claxon, calle joaquín rodríguez, avenida orizaba, cruceros, siempre huyendo y siempre encontrándola en la última casa confundida en los arenales de la orilla, y entonces yo miraba el mar y ella caminaba hacia mí,
sobre las aguas, buscándome, como llamándome, salud, lookin’for, y entonces yo volvía, aún cuando Dios ya nos había marcado destinos separados, y ella me decía:
No, Dios todavía no decide qué hacer con nosotros; nos separaba el anillo de möebius, era avanzar, como esta plática, decirte, platicarte y tener que empezar otra vez, igual con ella, porque avanzábamos pero quedábamos iguales, separados, después llegó un tiempo de tos, ¿me oyes?, pleitos a toda hora, celos, y la fecha quieta pero moviéndose, fija pero caminando del mismo lado de la cinta sin hallarnos, sin tener fin, como esta plática, en que no hay fin mientras se van las horas y fumamos, salud; y ahora que sentimos este golpe, que siento, digo, este golpe de viento fresco en la cara, puedo decir que todo estuvo mal desde el principio, puede ser, hasta que llegó el veintiuno de julio, ¿remember?, ella aguardó esperanzada el veintiuno, desesperanzada, ve a saber, quizá limpiando los floreros, esperando, o sacudiendo las ventanas, oyendo discos mientras se iba el día, yo no supe, me imagino que sentada frente a su casa, o en el sofá, con crucigramas, aguardando que llegara la tarde a como había esperado la mañana y esperaría la noche, soñé que me lo dijo:
Te esperé toda la tarde, me bañé, me arreglé, ¿por qué lo hiciste?,
Tuve que mentir para salir vestida:
Voy al cine, mamá,
Voy a visitar a miriam, mamá,
Voy a la iglesia, mamá,
voy a casarme, mamá,
Voy a esperar más años, mamá;
¿me oyes?, no te duermas, sírvete otra, era como, no te duermas, coño, te decía que era terrible, tú
ponte en su lugar: dejar ir las horas del veintiuno a como dejamos ir las horas hoy que te platico sin parar, horas de decirte lo mismo, sin fin, como möebius, era como anticiparse a los hechos desencadenados, anticiparse a la vida, y sin embargo, master,estar en el mismo lugar como al principio, on the beginin’, ¿no es terrible?,de anticiparse a todo de antici

Este cuento empieza a como empieza: con la segunda mitad de la palabra antici—parse y concluye con la primera mitad (antici—parse ) por lo que no tiene ni principio ni final. En el texto original se pueden leer dos cuartillas que son perfectamente intercambiables la uno con la dos y la dos con la uno. En cualquier orden en que se lean las páginas conducen a lo mismo: a nada (sonrisas). La cinta de Möebius es una cinta muy curiosa que estudian los expertos en Topología que no es el estudio de los topos sino matemáticas superiores y aplicadas (según).

Conclusión no pierdas tu tiempo leyendo mis cuentos.

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