ACOSTUMBRARSE A LA PEQUEÑEZ

Publicado: 14 diciembre, 2012 en Delirios, Infinita tristeza

Recuerdo mi infancia, aquella infancia en la que mezclaba en una gran orgía infantil a los payasos de la tele con Miami Vice, Risas y Salsa y Mazinger Z, años en los que formaba parte con alegre disciplina anglosajona de los Scouts los sábados, antes de la pequeña muerte de los domingos por el inminente retorno al colegio. Y ordeno en mi recuerdo los años y llego a la adolescencia y entonces me veo saltando, escuchando rock & roll norteamericano, punk inglés, thrash metal alemán, arrodillándome ante Lemmy, ante los cuentos de Ribeyro y comprando cómics (les decíamos chistes), viviendo a caballo entre aquellos años ochenta y noventa en la que impresionábamos a las chicas ¡con el corte honguito!, y sigo y no paro y llego a San Marcos y siento la Revolución y el Libre Albedrío y llego al Queirolo y al amor y descubro la deleznable tradición de las dictaduras peruanas y me sorprende el Perú que no conocía y vivo la política y descubro los poetas, los músicos, los actores y actrices, y los mimos. Woody Allen me raya, Buñuel me desarma y las garras de Hermann Hesse me atrapan. Y recordando me doy cuenta que mi civilización, que mi cultura, que mi vida ha sido y es, ese cúmulo de experiencias que provienen de muchos lugares y que no me importará de donde vengan en el futuro. Sencillamente, estoy acostumbrado a ello. No tengo claro si esto es bueno o es malo, tampoco me importa demasiado, es lo que me ha tocado. No hay capa de mi talla para ponerme a salvar el mundo. Y a estas alturas todavía me hablan sobre la derecha y sobre la izquierda. Y quieren aclararme la importancia de ciertos valores, la dignidad de unos ideales que no contemplo, que no van conmigo. Y miro en el espejo y veo a solo unos kilómetros a una civilización que grita, que corre por las calles, que muere masacrada, humillada, engañada bajo creencias populares, populistas y absolutamente fantasiosas. No tengo claro de si eso es bueno o es malo, es lo que les ha tocado. No hay capa de mi talla para ponerme a salvar el mundo. Esta función protagonizada por tiranos tercermundistas y demócratas occidentales de guante blanco me queda grande. Tan grande como el mundo.

Y ahora, en este presente, pienso en la probabilidad de vivir ese mundo enorme desde la pequeñez global de las redes sociales y la posibilidad de afrontar la vida no digital con escuetas respuestas igual de escuetas en caracteres que las de un texto en el muro de Twitter.

Si eso ocurre, ¡a la mierda lo demás!.

Y entonces te echo de menos y entonces, que se jodan las redes sociales.

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comentarios
  1. LUCHO dice:

    Se disculpa la pequeñez.

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    • JUANSITO dice:

      Mi querido viejo vieja, cada vez me convences más en tus escritos. Aunque siempre pensaré que eres un payaso de corazón,con una máscara de lata. Te quiero hermano.

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