THE EXTERNAL WORLD

Publicado: 31 agosto, 2013 en Cinema-tron, Delirios
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David O’Reilly es un irlandés de 26 años que se dedica animar cosas por computadora jugueteando con los borrones, el 3D, el ruido digital y convirtiendo el low-fi en una obra de arte. Además, pese a su (aún) breve carrera, es un auténtico genio. Si alguien tiene la impresión de que este post va a ser la típica entrada arty puede saltar directamente al video que se encuentra líneas abajo, darle play y tras contemplar esos 17 minutos de demencia desbocada seguir leyendo a partir de aquí. O’Reilly opta en sus obras por utilizar el glitch informático como elemento del cuadro, por eso sus videos están cargados de pixeles perdidos, interferencias cuadriculadas, modelos en 3D con escasos polígonos en sus esqueletos, flashazos de colores y resoluciones inexplicables. Todo premeditado como parte de un paquete que en el fondo luce fantástico.

En el catálogo del irlandés se encuentran cosas como WOFL 2016, una pequeña ¿historia? sobre un lobo que encuentra el cadáver de su madre y donde un meme de Internet de dudoso gusto disparando por la boca no es lo más extraño del conjunto. También firma un excepcional videoclip de U2, I’ll Go Crazy If I Don’t Go Crazy Tonight, condimenta deidades felinas en volcanes, se encarga de cocinar la historia de un personaje de Saints Row 3 con zoofilia y máquinas de científico loco, imagina una relación tormentosa entre un gato y un ratón incluyendo guiños a Michael Haneke o noquea al curioso con el poco recomendable RGB XYZ, o en palabras del propio autor: “¡Este es mi primer cortometraje! El que no fue seleccionado en más de 50 festivales y perdió muchos premios”. Durante 2008 estuvo implicado además en un extraño evento: unos vídeos comenzaron a aparecer en YouTube en forma de capítulos narrando las aventuras de Octocad (un gato rojo con tentáculos) y dibujados por un tal RANDYPETERS1, supuestamente un niño de nueve años de Chicago. Estaban animados toscamente con el Microsoft Paint, doblados con una irritante voz aguda y siguieron publicándose poco a poco a lo largo del año. Pero en el quinto (y último) episodio ocurría algo inesperado: la serie saltaba de la ramplonería ilustrada en dos dimensiones a un entorno tridimensional de espectacular sordidez impostada y música orquestal. Randy Peters no existía ni tenía nueve años, O’Reilly era el perpetrador de aquel extraño experimento.

Y así llegamos hasta 2011, a la que al día de hoy es su obra cumbre: The External World. Un cortometraje que es la mismo tiempo una gesta heroica, una obra artesanal, una deconstrucción del dibujo animado, una broma macabra a costa de todo y mil cosas más. Su sinopsis oficial es: “un niño aprende a tocar el piano”, pero eso del piano es lo de menos.

17 minutos flotando en la total y absoluta locura de la cabeza de un loco. O uno de los cortometrajes animados más grandes de la historia.

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