PAREJAS XVI: DISPAREJA

Publicado: 22 febrero, 2014 en Devaneos de cabeza
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Eran una pareja dispareja. Una no-pareja, en realidad. Es absurdo decirle pareja a un par que sólo se dio una tiradita (o tremenda tirada, si somos objetivos). Ya eran dispareja desde antes, desde que se conocieron, si es que se conocieron (yo diría más bien que se vieron y –por razones que sólo saben explicar dos cuerpos ansiosos y rebeldes– terminaron en la cama).
 
Ella era una señora hecha y derecha, con unos cuantos hijos crecidos; una señora de su casa, diligente y seria, de las que compran el pan temprano para el desayuno, de las que apenas se toman una cervecita se marean. Él era un muchacho brillante, un muchacho al que seguro su mamá le dijo: "Tienes un futuro brillante", un muchacho enamoradizo, irónico, triste. Se conocieron como se pueden conocer unos vecinos en el ascensor, o como se conoce la gente en el supermercado –aquí tampoco hay carne– o como se conocen los adictos a Internet. Es decir, no eran más que un par de desconocidos, sin preguntas, que se vieron un par de veces en un par de sitios antes de emparejarse por algunas horas (por muchas horas). Un par que nunca llegó a conocerse del todo pero que se conoció muchísimo en un ratito.
 
Hay parejas así, que se hacen y se deshacen en minutos. O que se juntan a sabiendas de su brevedad, de su temporalidad limitada, de su restricción. Hay parejas que nacen moribundas. Disparejas.
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