LOS DESERTORES

Publicado: 29 mayo, 2014 en Infinita tristeza

Mucho más auténticos que los escapistas, más realistas, más pragmáticos, pero por supuesto, menos artificiosos, menos mágicos, menos espectaculares. Los desertores simplemente nos negamos a abordar el avión. Ya basta de excusas. Ya basta de tener que ir a alguna parte ¿Quién ha dicho que es necesario el boleto? ¿Quién no ha sentido que sobran las maletas? ¿Tiene poder de transformación el viaje? ¿Se alejan realmente los fantasmas del otro lado de la frontera? Además, ¿quién dijo que quería de verdad-verdad ir a alguna parte? ¿Quién dijo que con quién? Los desertores ponemos fin. Punto final. Sanseacabó. Caray, a veces nos cuesta y nos damos de cabezazos y rebotamos. Pero de pronto decimos ya: No hay motivos para seguir viajando. Vamos a ignorar a la aeromoza, al counter que insiste en vendernos el boleto, al gerente que pide desalojar el pasadizo. No queremos parar el avión, que suban otros si quieren. Sólo pedimos que se nos respete el derecho a desertar. A la rebelión misma. El derecho a mirar el techo. El derecho a entristecernos si queremos o a salir volando o a correr a esos brazos que quizás no se han abierto más por nuestra propia culpa, por ese mal hábito que tenemos de subir al avión en marcha, tirando golpes a diestra y siniestra.

Los desertores queremos detenernos simplemente, que nos dejen en paz, requerimos llorar nuestro desierto. Hay que tocar su sequedad, y dejar de estar tomando aviones para no pisar tierra. Hay que golpear el piso quebrado. Se tropezará con piedras: Sí (somos torpes), se resbalará con las propias lágrimas: También (somos tristes), se esconderá en el rinconcito: Claro (somos tímidos), se nos ignorará entre el maremagnum de príncipes: Seguro (somos invisibles). Pero nos enamoraremos con más locura que la vez anterior: Evidentemente (somos amadores). Por los momentos, vamos a quedarnos en paz. Tenemos miedo –justicieros sí, héroes patrios, aún no–. Ya suficiente riesgo es desertar. Ya suficiente maratón es decir basta. Hay que descansar, Que hace calor en el desierto. Ya habrá energía para seguir caminando. Porque una cosa tenemos los desertores, saber que desertamos hoy –y desertamos-desertamos, nos quedamos desnudos en el desierto– para no tener que desertar mañana que el día está tan bonito y quizás el avión ¿el mismo? ¿otro? nos convoque.

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comentarios
  1. […] atrevo, en realidad, a ser atrevido. Me quedo con el cargo de amigo, que me viene tan bien. El de desertor lo usé y lo tengo guardado en la mochila (junto con el cargo de rabioso, junto con el cargo de […]

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