UNA DICTADURA SIN OPOSICIÓN

Publicado: 11 septiembre, 2014 en Anarkías, Crítica Subterránea, Infinita tristeza, Mundo enfermo, Paranoias, Zoon Politikon
Los desastres cometidos en nombre de la libertad de empresa, la libertad de circulación y la libertad de consumo.

LA AUTOCRACIA

Secuestro de los fines por los medios: el supermercado te compra, el televisor te ve, el automóvil te maneja. Los gigantes que fabrican automóviles y combustibles, negocios casi tan jugosos como las armas y las drogas, nos han convencido de que el motor es la única prolongación posible del cuerpo humano.

En nuestras ciudades, sometidas a la dictadura del automóvil, la gran mayoría de la gente no tiene más alternativa que pagar boleto para viajar, como sardinas en lata, en un transporte público destartalado y escaso. Las calles latinoamericanas nunca ofrecen espacio para la bicicleta, despreciado vehículo que es un símbolo de atraso cuando no se usa por pasatiempo o deporte.

La sociedad de consumo, octava maravilla del mundo, décima sinfonía de Beethoven, nos impone su simbología del poder y su mitología del ascenso social.

¿QUIÉN ES EL AMO?

El auto es tu mejor amigo, informa un anuncio. El vértigo sobre ruedas te hará feliz: ¡Viva una pasión!, ofrece otro anuncio. La publicidad te invita a entrar en la clase dominante mediante la mágica llavecita que enciende el motor:

¡Impóngase!, manda la voz que dicta las órdenes del mercado, y también: ¡Demuestre su personalidad! Y si pones un tigre en tu tanque, según los carteles que recuerdo desde mi infancia, serás más veloz y poderoso que nadie y aplastarás a quien obstruya tu camino hacia el éxito.

El lenguaje fabrica la realidad ilusoria que la publicidad necesita para vender. Pero en la realidad real ocurre que los instrumentos creados para multiplicar la libertad contribuyen a encarcelarnos. El automóvil, máquina de ganar tiempo, devora el tiempo humano. Nacido para servirnos, nos pone a su servicio: nos obliga a trabajar más y más horas para poder alimentarlo, nos roba el espacio y nos envenena el aire.

RESPIRAR ES UNA AVENTURA PELIGROSA

En nombre de la libertad de empresa, la libertad de circulación y la libertad de consumo, se ha hecho irrespirable el aire urbano. El automóvil no es el único culpable del cotidiano crimen del aire en el mundo, pero es el que más directamente ataca a los habitantes de las ciudades.

Las feroces descargas de plomo que se meten en la sangre y agreden los nervios, el hígado y los huesos, tienen efectos devastadores sobre todo en el sur del mundo, donde no son obligatorios los catalizadores ni la gasolina purificada. Pero en las ciudades de todo el planeta el automóvil genera la mayor parte de los gases que intoxican el aire, enferman los bronquios y los ojos y son sospechosos de cáncer. En Santiago de Chile, según han denunciado los ecologistas, cada niño que nace aspira el equivalente de siete cigarrillos diarios, y uno de cada cuatro niños sufre alguna forma de bronquitis.

LA VENTA DE ESPEJITOS

Un amigo brasileño vuela a la ciudad de Sao Paulo. En el avión conoce a una turista que viene de Singapur. Singapur es, como se sabe, uno de esos “tigres asiáticos” que la tecnocracia internacional nos vende como milagros producidos por la libertad del dinero y el ninguneo del Estado.

Mi amigo queda de boca abierta: esa turista es maestra de escuela pública en Singapur y gana quince veces más que una maestra brasileña, porque en Singapur el Estado no maltrata a la educación. En el aeropuerto, otra sorpresa, al contratar el viaje al centro de San Pablo: el taxi por una distancia equivalente cuesta, en Singapur, quince veces menos, porque en Singapur el Estado subsidia ampliamente al transporte público. Y cuando llegan al centro, las calles de San Pablo están taponadas por el tránsito y el aire es una cortina gris. En medio del estrépito enemigo de los oídos y del alma, mi amigo alcanza a escuchar la tercera sorpresa: en Singapur, el Estado limita la circulación de autos privados mediante altos impuestos y aranceles.

EVITE EL AIRE LIBRE

¿Qué es la ecología? ¿Un taxi pintado de verde? En la ciudad de México, los taxis pintados de verde se llaman “taxis ecológicos” y se llaman “parques ecológicos” los pocos árboles de color enfermo que sobreviven al acoso de los coches.

En una publicación oficial de fines del 2011, las autoridades de la capital mexicana han difundido unos consejos ecológicos que parecen inspirados por los más sombríos profetas del Apocalipsis. La Comisión Metropolitana para la Prevención y el Control de la Contaminación Ambiental recomienda textualmente a los habitantes de la ciudad que en los días de mucha contaminación, que son casi todos, permanezcan el menor tiempo posible al aire libre, mantengan cerradas las puertas, ventanas y ventilas y no practiquen ejercicios entre las 10 y las 16 horas.

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