EL INDUSTRIAL

Publicado: 12 abril, 2016 en Delirios, Devaneos de cabeza, Litera-turas, Mundo enfermo, Paranoias

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Había trabajado toda su vida con el único propósito de hacer mucho dinero. Lo había logrado. Poseía, pues, mucho dinero. Ya no tenía nada que hacer. Se levantaba, leía el periódico, luego prendía la televisión, luego desayunaba, luego salía a caminar, luego almorzaba, luego hacía la siesta, luego volvía a prender la televisión. Luego pensaba: “Estoy solo. Tanta gente ociosa en este país de tarados, sucios, mal vestidos, sin ninguna educación, rateros de porquería… ¡No hay derecho! Voy a llamar a mi abogado para entretenerme en algo”.

“¿Aló? Buenas tardes, doctor Tello, una consulta. Quisiera que me diera una lista de los artistas importantes de esta ciudad, esos ociosos de porquería que no saben hacer nada, para iniciarles una serie de juicios por inmoralidad, exhibicionismo, contra la fe pública, por delincuentes, en fin… ya veré qué hago con ellos. Lo importante ahora es ocupar mi tiempo libre con algún tipo de actividad que me distraiga un poco de mi tedio habitual. ¿De acuerdo?

Mándeme toda la información al respecto en un sobre cerrado, lo antes posible. Gracias”.

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